En un país empobrecido, en bancarrota y agobiado por la violencia y la corrupción, el general retirado de derecha Otto Pérez llega al poder, con la promesa de mano dura para lograr un “cambio profundo”. Ante una decena de gobernantes y más de 5,000 invitados efectuó el solemne juramento presidencial, y manifestó: “El cambio ha empezado, el cambio ha llegado. Iniciamos un nuevo mandato con muchos problemas, y desafíos enormes para toda la sociedad, pero con muy buenos auspicios”. Es urgente corregir el rumbo, dijo Pérez , porque recibe un país “infestado” de “corrupción”, “en crisis”, con serias deudas sociales y severamente golpeado por el narcotráfico.
Pérez, un militar retirado, sustituye al socialdemócrata Álvaro Colom, con un Congreso dividido en bancadas de 13 fuerzas, en el que su Partido Patriota (PP) contará con solo 58 de los 158 diputados. Sin embargo se propone impulsar drásticas medidas contra el crimen y una reforma fiscal, pero gobernará cuatro años con minoría. El nuevo presidente de 61 años, todo un experto en contrainsurgencia, declaró: . “El cambio ya comenzó, es una oportunidad enorme para la ciudadanía porque el gobierno no puede solo, si todos no participan el país no saldrá adelante”. “Hablamos de un cambio profundo, estructural y no de un cambio cosmético (…) Hoy recibimos un país en crisis. Una nación muy cerca del quiebre económico y moral”. En su discurso de campaña que convenció a sus votantes se le vio más preocupado por la inseguridad que por la pobreza, algo que decidió a su favor el designio de la Nación, siendo electo en noviembre en segunda ronda.
Identificando a la violencia como “perversa” y reconociendo dejar “profundos rezagos” en pobreza y seguridad, rindió su informe final Álvaro Colom ante el Congreso, sin olvidar hacer énfasis en algunos logros de su Gobierno.
Guatemala tiene una de las tasas de asesinatos más altas del mundo (38 por cada 100,000 habitantes) y la pobreza agobia al 53% de sus 14,3 millones de habitantes. Baste señalar que en víspera de asumir su banca en el nuevo Congreso, reelecto en representación de Alta Verapaz, se produjo el asesinato del diputado Valentín Leal y su hermano, en una región próxima a México, controlada por el narcotráfico. En dicha zona dominan los cárteles mexicanos de la droga, en especial “Los Zetas”, responsables según estimación oficial, del 40% de las muertes en Guatemala.
Para los próximos seis meses promete Pérez resultados, y terminar su gestión con la mitad la tasa de homicidios y con diez puntos menos en el índice del 49% de niños menores de cinco años con desnutrición crónica, el más alto de Latinoamérica. Por otra parte, bajar la alarmante impunidad que, según la ONU, alcanza el 98% de los casos en los tribunales, es uno de los principales reclamos de grupos de derechos humanos. Refiriéndose a esto, Pérez en la investidura, celebrada en un polideportivo en el sur de la capital, bajo un operativo de más de 2,000 policías y militares, dijo: “El respeto a la ley y a la autoridad ha sido sustituida por una cultura de impunidad”.
Aprovechó el nuevo presidente su toma de poder para reunirse con los presidentes de México, Felipe Calderón y de Colombia, Juan Manuel Santos, quienes según dijo, se comprometieron en ayudarle en la lucha contra el narcotráfico. Estados Unidos prometió también apoyo al nuevo gobernante en la lucha contra la criminalidad, y afirmó que continuará siendo un aliado firme y comprometido con Guatemala.
El príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, así como los presidentes de Nicaragua, Daniel Ortega, de Honduras, Porfirio Lobo; Mauricio Funes de El Salvador y Laura Chinchilla de Costa Rica, también asistieron a esta ceremonia de toma de poder. Tres mil simpatizantes fueron saludados públicamente por el flamante Presidente, quien posteriormente asistió a una misa en la Catedral. Las Fuerzas Armadas lo recibirán en calidad de comandante general el próximo domingo.
Guatemala: Toma presidencia el General Otto Pérez.
•enero 20, 2012 • Dejar un comentarioPide la Iglesia potosina perdón por abusos a migrantes
•enero 19, 2012 • Dejar un comentarioSan Luis Potosí, México
Martín Rodríguez/ Pulso. 15 de Enero del 2012
Llama Morales Reyes a respetar a quienes van de paso hacia EU
El arzobispo Luis Morales Reyes llamó a hacer sentir a los migrantes que nuestro corazón, nosotros mismos y nuestra ciudad es patria de los migrantes, que se les vea con respeto, aprecio y cariño. Esto, durante la 98 Jornada Mundial del Migrante y la misa de hoy en Catedral, dedicada a los mexicanos y extranjeros en tránsito hacia otro país.
Consideró increíble que no sólo el crimen organizado, sino también los jóvenes de nuestra ciudad golpeen, humillen y miren con extrañeza a los migrantes.
Llamó a los potosinos a ayudarlos, pidió perdón por los daños físicos o espirituales “que les ocasionamos al pasar por la ciudad… disculpen lo que esta ciudad ha hecho contra ustedes”, dijo durante la homilía.
Feligreses y migrantes centroamericanos pidieron orar por los gobiernos de los países expulsores para que formulen políticas económicas que eviten los éxodos de sus ciudadanos y de sus países receptores para que elaboren políticas migratorias integrales que favorezcan el desarrollo de las personas.
También por los menores y adolescentes y sus familias que inmersos en el mundo de la migración, por los y las agentes de Pastoral Migratoria para que entreguen sus vidas para acoger, defender y atender y servir a los migrantes en nuestra nación y el mundo.
Los migrantes agradecieron a sus bienhechores y a la Casa de la Caridad.
Morales Reyes, explicó que el momento actual llama a la Iglesia a emprender una nueva evangelización en el complejo fenómeno de la movilidad humana. El actual fenómeno migratorio es una oportunidad providencial para el anuncio del Evangelio en el mundo contemporáneo, dijo.
NOTA DE CUBALSERO: ¡Que diferencia la Iglesia Católica de México y la Cuba !!! La de México tiene vínculos muy estrechos con el actual Gobierno, y sin embargo no duda en criticar directamente, con muy fuertes declaraciones y denuncias, el maltrato por parte de las Autoridades a los migrantes en su tránsito por este País, tal como en este escrito hace ahora con los pobladores de San Luis Potosí, zona de tránsito de migrantes, a quienes el arzobispo Luis Morales Reyes fustiga por golpear, humillar y mirar con extrañeza a los migrantes.
La Iglesia de Cuba, siempre temerosa en demasía del Régimen Castrista, no es capaz de visitar en México a los cubanos que sufren prisión migratoria por carecer de documentos, a pesar de que algunos miembros de su jerarquía eclesiástica visitan en ocasiones y por otros motivos esta tierra Azteca. Mucho menos es capaz de señalar a la dictadura su responsabilidad directa por abandonar a su suerte y no respetar en modo alguno, (y mucho menos defender), a los migrantes y balseros cubanos y sus derechos humanos. Ya son más de 78 mil balseros muertos o desaparecidos en las aguas del Golfo de México y el Mar Caribe…
¿ Cuántos muertos más hará falta para que la Iglesia Cubana se atreva a señalar ante los hermanos castro y el mundo que el sistema totalitario que desgobierna nuestro país es responsable directo del llamado “Escapismo”, de tanta separación familiar y de tantas muertes?.
UN SOLO PAIS, SOBERANO. UN SOLO SISTEMA, DEMOCRÁTICO. UN SOLO PUEBLO, LIBRE
•enero 14, 2012 • Dejar un comentarioIng. Oswaldo Payá Sardiñas, desde Cuba
Un partido político tiene derecho a tener su propia propuesta para la sociedad y su propio proyecto, también si es el Partido Comunista. Pero es ilegítimo y tiránico que la propuesta, la filosofía y la práctica de este partido determinen la negación de muchos de los derechos de los ciudadanos, incluyendo el derecho a tener otros partidos. Cuando no había terminado su VI Congreso, ya el Partido Comunista anunciaba su Conferencia en Enero de 2012 y han publicado un documento con las bases para ese evento. Al respecto, el Partido Comunista sigue sosteniéndose en contradicciones antagónicas con la soberanía del pueblo de Cuba y con la libertad y los derechos de los cubanos.
1-En nuestra Patria en estos momentos de cambios, todo el pueblo y con más intensidad sus jóvenes, claman por una nueva vida. Los cubanos tenemos derechos a diseñar, consensuar y realizar entre todos y sin exclusiones, nuestro propio proyecto nacional. Lo anterior sólo es posible si en las leyes y en la práctica se garantizan los derechos a la libre expresión, a la libre asociación, a la libertad de movimiento y elecciones libres. El diálogo nacional con transparencia y la realización democrática de una constituyente son componentes insustituibles en el camino legítimo y pacífico del pueblo para realizar este proceso. El centro de estos cambios, no puede ser el partido único excluyente, sino todos los cubanos como ciudadanos libres, en un proceso democrático y pluralista con espíritu fraterno y de reconciliación, pero con todos los derechos garantizados, superando la cultura del miedo impuesta con sus atributos de represión y simulación. La obligación del Partido Comunista y de sus jefes, que son los mismos gobernantes, es facilitar este proceso, respetando los derechos de los ciudadanos, la libertad todas de las personas y la soberanía popular. En vez de convocar a otro evento del partido único, deben convocar a elecciones libres.
2-Hasta ahora el Partido Comunista ha sido mecanismo para negar los derechos a todos los ciudadanos, incluyendo a sus propios miembros, para controlar la vida del país, sumirlo en la ineficacia y la pobreza y usurpar la soberanía popular. Eso es algo que el pueblo quiere cambiar y tiene derecho a cambiar por el bien de todos. Llamamos al Partido Comunista a estar junto al pueblo y no contra el pueblo en esta hora. Estar junto al pueblo es dar al pueblo lo que es del pueblo; respetando su libertad, sus derechos y su soberanía.
3-Somos muchos los cubanos que exigimos que se respete nuestro derecho a formar partidos políticos y que no se nos persiga o encarcele por esa causa, ni por ejercer los derechos políticos. Muchos cubanos amamos a Cuba y queremos hacer lo mejor por nuestro país, sin negar que también muchos comunistas aman a Cuba y quieren lo mejor para nuestra Patria. Pero el Partido Comunista en Cuba, al negar a los ciudadanos el derecho a tener sus propios partidos, ya no es ni siquiera un partido político, sino un sistema de opresión donde ni sus propios miembros pueden decidir libremente. De aquí que el Partido Comunista se auto plantee como antagónico al derecho de los cubanos a tener partido. No es legítimo que algunos puedan decidir que otros no tengan libertad ni puedan formar legalmente su propio partido. El pueblo de Cuba nunca decidió no poder decidir, ni eligió no poder elegir, sino que se lo han impuesto ¿Van a continuar esa imposición que, negando la libertad de los cubanos, ha resultado en tanto dolor, angustia permanente, miedo, separación de familias, destierro y pobreza para la mayoría?
4-Todos los cubanos somos hermanos, también los miembros del Partido Comunista, sean comunistas o no. No decimos esto con ironía y mucho menos con deseo de ofender, porque no nos anima ningún odio. No tenemos odio de clases ni odio de ninguna clase. En Cuba nunca ha habido un pacto social ni nada semejante, porque no ha habido ninguna democracia desde 1952 y el pueblo no ha tenido oportunidad de decidir, sino que ha sido obligado a soportar. No cuestionamos las intenciones ni la honestidad de los miembros del Partido Comunista, pero sí afirmamos que sufren la falta de libertad que sufrimos todos los cubanos. Pero aun si algunos de los miembros del Partido Comunista, creen que en ese partido, con sus reglas y proyectos está su propia libertad y realización, es inadmisible que quiten la libertad y los derechos políticos al resto de los cubanos, incluyendo el derecho a que otros tengan otros partidos políticos.
5-Deben cesar inmediatamente los controles, las injerencias y las intimidaciones del Partido Comunista contra los creyentes, las asociaciones fraternales, las comunidades religiosas y las iglesias. El que el Partido Comunista tenga un Departamento de Asuntos Religiosos no le da facultad legítima para violar el derecho a la libertad religiosa y de conciencia de los cubanos.
6-Es una paradoja cruel que en el estado de los trabajadores, los trabajadores sean los más pobres, explotados y sin oportunidades, ya sean médicos, enfermeras o ingenieros, maestros u obreros agrícolas. Los trabajadores tenemos derecho a preguntar: ¿dónde nos llevan? ¿Por qué hay nuevos ricos entre los que tienen mucho poder político y otros ricos que son una minoría visible con niveles económicos inaccesibles para la mayoría marginada? ¿Por qué el salario de un mes de un trabajador no alcanza para la comida de una semana y el salario de seis meses apenas alcanza para la muda de ropa de uno solo de nuestros hijos?
7-En China los jerarcas han sentenciado: un país dos sistemas. La oligarquía política-militar de ese país, después de tanto crimen y tanto sociocidio y genocidio, decidió que para ellos habría un sistema capitalista donde ellos serían los súper-ricos combinándolo con el comunismo para millones de esclavos que ahora pueden comprar una moto o suicidarse por la angustia de no poder pagar el hospital. Ese es el comunismo salvaje. En Cuba constatamos y apoyamos la determinación del estado y del pueblo de continuar el beneficio de la salud y la educación gratuitas. Y no sólo lo apoyamos, sino que rechazaremos todo retroceso al respecto porque sería inhumano. Pero si en China, continuando la opresión establecieron, un país, dos sistemas ¿en Cuba? ¿Van imponer definitivamente el estatus de un sistema y dos países? Según la expresión popular el sistema se reduce a socialismo y muerte para la mayoría pobre y privilegios al estilo capitalista para algunos poderosos. Dividir a Cuba y a su pueblo en dos países es el recurso para la continuidad del sistema de poder totalitario. Esta división es la esencia del cambio-fraude que se trata de imponer, sólo va a traer más diferencias, más indignación, más tensiones y posibles confrontaciones que el pueblo de Cuba quiere evitar mientras quiere impedir que se le siga ultrajando.
8-Algunos nos acusan de no reconocer los supuestos cambios. No rechazamos los cambios, lo que rechazamos es la falta de transparencia, la trampa contra el pueblo y el fraude. Lo que rechazamos es que con permitir algunos negocios privados, comprar y vender autos, casas y cosas semejantes, se quiera justificar la continuidad de la negación de la libertad, la democracia y los derechos a todos los cubanos. Hay una mayoría pobre y sin oportunidades por no tener derechos políticos. Precisamente al no producirse apertura política y respeto a los derechos, no se producen cambios justos, sino que se agravan las diferencias. Mientras tanto, algunos piden apoyo para este falso cambio con el liderazgo del Partido Comunista y llaman a dar un voto de confianza para el gobierno del General Raúl Castro. Lo que necesita la sociedad cubana es el voto democrático para el pueblo. ¿Porque no los derechos? ¿Acaso en la otra dictadura, la de Batista, no era posible la compra-venta de autos, de casas y otros negocios? ¿Y que pasó entonces por la falta de igualdad, justicia, democracia y libertad? Los cubanos tenemos derecho a los derechos porque somos seres humanos.
9-La propuesta que gran parte de la oposición hace a todos los cubanos en El Camino del Pueblo, tanto dentro como fuera de Cuba, es que caminemos libres y con derechos, hacia la fraternidad. Somos un solo pueblo, al que Dios le dio esta tierra hermosa por hogar y que sabrá definir y concretar su sistema y su proyecto nacional en la diversidad y la democracia, con todos y para el bien de todos.
Movimiento Cristiano Liberación www.oswaldopaya.org <http://www.oswaldopaya.org/>
La Habana, 1ro de Diciembre de 2011
Huber Matos: “La muerte de Pollán fue una cosa inducida, preparada, un crimen” viernes 21 de octubre de 2011
•enero 9, 2012 • Dejar un comentarioEl ex comandante Huber Matos hizo estas afirmaciones este miércoles en una charla ofrecida en el Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Americanos de la Universidad de Miami.
Joan Antoni Guerero/ Especial para martinoticias.com 20 de octubre de 2011

Foto: EFE
Crecen a diario las sospechas en torno a la extraña muerte de la Dama de Blanco Laura Pollán y la intervención que seguramente en ella tuvo la maquiavélica mano de los Castro. No existen pruebas definitivas, por supuesto, pero si se le pregunta a cualquiera, el convencimiento de que este régimen es capaz de llegar a eso y mucho más es generalizado. Entre los que están plenamente convencidos de que la muerte de Pollán es más asesinato que fallecimiento está el ex comandante Huber Matos: “Yo creo que la mano de los Castro influyó, pienso que la muerte de Laura Pollán fue una cosa inducida y preparada, fue un crimen”.
El ex comandante Huber Matos hizo estas afirmaciones este miércoles en una charla ofrecida en el Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Americanos de la Universidad de Miami. Si bien mostró su absoluto convencimiento sobre el hecho de que la muerte de Pollán fue probablemente inducida por el régimen reconoce que, por el momento, “no tenemos pruebas de ello y no podemos llegar más lejos”. Lo que sí está claro es que con la desaparición de Pollán “hemos perdido en el escenario cubano una persona valiosísima”, agregó con visible pesar el ex coronel.
El próximo 26 de noviembre Huber Matos cumplirá 93 años y todavía observa, con una privilegiada lucidez, el bochornoso trayecto histórico de aquellos que lucharon con él contra Fulgencio Batista, los mismos que luego lo enviaron veinte años a la cárcel, condena que cumplió hasta el último día. La Revolución cubana “es un negocio en quiebra, es una cosa fracasada, están caminando paso a paso hacia un destino fatal para ellos. Si no hubiese salido la ayuda económica de Hugo Chávez, el cambio en Cuba hubiese tenido lugar hace seis o siete años atrás”. Ahora las predicciones de Matos se sitúan en torno a los próximos dos o tres años.
AYUDA HUMANITARIA A CUBANOS EN MEXICO:
•noviembre 7, 2011 • Dejar un comentarioASISTENCIA LEGAL A BALSEROS O MIGRANTES CUBANOS QUE ARRIBEN A MEXICO POR CUALQUIER VÍA, CON O SIN DOCUMENTACIÓN MIGRATORIA.
LOCALIZACIÓN DE BALSEROS O MIGRANTES CUBANOS DESAPARECIDOS EN MEXICO, GUATEMALA Y HONDURAS.
PROTECCIÓN JURÍDICA A CUBANOS DETENIDOS POR LAS AUTORIDADES MIGRATORIAS MEXICANAS.
ASESORIA LEGAL A CUALQUIER CUBANO QUE PRETENDA ARRIBAR O TRANSITAR POR MEXICO.
REPRESENTACIÓN HUMANITARIA Y DE DERECHOS HUMANOS PARA LOS CUBANOS QUE RESIDAN O TRANSITEN POR MEXICO.
La función de Ayuda Legal y Asistencia Humanitaria tiene por objeto velar por el respeto de los derechos de los ciudadanos cubanos residentes en el exterior, conforme al ordenamiento jurídico local y el Derecho Internacional; así como brindar asistencia a aquellos ciudadanos que se encuentren en situación de indigencia o de extrema necesidad comprobada.
La propia Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos protege y ampara a todos por igual, sin importar su origen nacional. El Artículo 1o. , reformado el 10 de junio del 2011, señala: “En los Estados Unidos Mexicanos todas las personas gozarán de los derechos humanos reconocidos en esta Constitución y en los tratados internacionales de los que el Estado Mexicano sea parte, así como de las garantías para su protección, cuyo ejercicio no podrá restringirse ni suspenderse, salvo en los casos y bajo las condiciones que esta Constitución establece.
Las normas relativas a los derechos humanos se interpretarán de conformidad con esta Constitución y con los tratados internacionales de la materia favoreciendo en todo tiempo a las personas la protección más amplia.
Todas las autoridades, en el ámbito de sus competencias, tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad. En consecuencia, el Estado deberá prevenir, investigar, sancionar y reparar las violaciones a los derechos humanos, en los términos que establezca la ley.
Está prohibida la esclavitud en los Estados Unidos Mexicanos. Los esclavos del extranjero que entren al territorio nacional alcanzarán, por este solo hecho, su libertad y la protección de las leyes.
Queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias sexuales, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas.”
Lo anterior está establecido constitucionalmente por el Congreso Mexicano, pero las autoridades federales, estatales y municipales, muchas veces coludidas con la delincuencia organizada, violan en disímiles ocasiones los derechos de los extranjeros, a pesar de su obligación de cumplir y hacer cumplir la Ley. Acuerdos y resoluciones internas del Instituto Nacional de Migración distorsionan ampliamente el espíritu de las leyes específicas en esta materia, su discrecionalidad administrativa les permite decidir quién tiene o no derechos, y resulta escandalosa la corrupción que rodea desde hace años al fenómeno migratorio en México. Los retenes migratorios y policíacos en carreteras y aeropuertos, prisiones migratorias, oficinas de trámites y otras dependencias, han sido denunciados como responsables de pésimas actuaciones en contra de los extranjeros, violando derechos humanos y enriqueciéndose a costa de los mismos. A diferencia de las representaciones diplomáticas de otros países las embajadas y consulados del Gobierno de la República de Cuba, NO representan NI defienden los legítimos reclamos o las más imperiosas necesidades de sus migrantes; de no ser funcionarios pertenecientes al régimen los cubanos quedan en el exterior en total estado de indefensión, por lo que la labor humanitaria de la sociedad civil resulta indispensable dada la negativa manifiesta a todo tipo de ayuda por parte de nuestro País.
Para el cumplimiento de estos objetivos, la Asociación Cívica Cubano-Mexicana A.C. y la Casa del Balsero y el Migrante Cubano capítulo México, han implementado en México, Distrito Federal, una oficina de servicio social denominada Defensoría Migratoria, la que atiende directamente las solicitudes de ayuda humanitaria, las denuncias por violaciones a derechos humanos, las extorsiones y los abusos de Autoridades que presentan nuestros connacionales; para que sean orientados oportunamente de manera gratuita y profesional en la realización de todo tipo de trámites migratorios, denuncias administrativas y penales, etc.
También nos constituimos en protectores de los que menos tienen, y procesamos luego de elaborar un informe socio-económico que certifica la situación de indigencia, carencia de recursos económicos o enfermedad del solicitante, habilitando los mecanismos de ayuda a su disposición.
Asimismo, a través del Sistema de Apoyo Legal se brinda orientación acerca de las instituciones mexicanas a las que pueden acudir los ciudadanos cubanos dentro de la Isla o en el exterior a fin de acceder a una visa, y los requisitos y alcances de los mismos, evitando al máximo ser extorsionados. La Asociación Cívica Cubano-Mexicana brinda también asistencia a los internos cubanos que se encuentren en las prisiones federales de muy alta seguridad denominadas Estaciones Migratorias y todo tipo de cárceles, a través de visitas, atención personalizada y orientación respecto a los trámites jurídicos para reclamar sus derechos y evitar la temida expulsión hacia Cuba.
Atención prioritaria brindamos a los menores y mujeres embarazadas, enfermos, cubanos en situación de abandono, casos de violencia familiar, casos de violencia sexual, casos de trata de personas para fines de explotación laboral o sexual, secuestros, desapariciones; sin menospreciar el alto valor que tiene la Prevención. Todo migrante cubano cuando es oportunamente informado, es más difícil que caiga en manos de los llamados coyotes, polleros y de las propias autoridades corruptas.
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AYUDA HUMANITARIA
Horario de Atención del Servicio Social:
La atención presencial PREVIA CITA es de lunes a viernes de 9 a.m. a 6 pm. La atención telefónica (de cualquier parte del mundo) también de lunes a viernes, ampliándose hasta las 10 pm, hora de México. Para casos de EMERGENCIA, (viaje inmediato, situaciones extremas, miedo a ser capturado por autoridades, violaciones flagrantes a sus derechos humanos, extorsiones de agentes policiales o funcionarios, temor por la libertad o la vida del migrante, necesidad imperiosa de una inmediata orientación, gravedad física o secuestro); la atención telefónica tiene horario ABIERTO, todos los días y horas del año sin límite alguno.
Los inmigrantes en situación migratoria irregular no deben ser reprimidos y tratados como delincuentes, incluso en México se reformó la Ley descriminalizando esa situación, pero la realidad es muy diferente, por lo que nos vemos obligados a crear a través de nuestra Organización No Gubernamental (ONG) un frente de acción y defensa del migrante cubano. No incentivamos en modo alguno las salidas ilegales y mucho menos las marítimas, la cifra de balseros muertos o desaparecidos en las aguas del Golfo de México y el Mar Caribe sobrepasan los 78 mil, pero cuando los cubanos llegan a esta tierra librando muchas veces la muerte, no podemos hacer otra cosa que entregarles nuestra experiencia y conocimientos legales para que logren por sobre todas las cosas su protección física y sus objetivos y proyectos de vida.
Sistema de Apoyo Legal
La Asociación Cívica Cubano-Mexicana y su Defensoría Migratoria integran un organismo de control y apoyo humanitario autónomo e independiente, que protege y defiende los derechos humanos, individuales y sociales de los cubanos, cualquiera que sea su situación migratoria. La dirección es Mar Mediterráneo 29, dpcho. 301, Colonia TaCuba, México D.F., su teléfono es 85952905 y 85952904, , anteponiendo siempre la clave correspondiente de encontrarse fuera de esta Ciudad, y el móvil o celular es 55 59632054. Nuestra dirección electrónica es: http://www.cubalsero.org.mx, y los correos son cubalsero@cubalsero.org.mx, y bbalserocubano@yahoo.com.mx.
Asimismo, existen diversas instituciones dentro y fuera de México que pueden brindar orientación social, jurídica y migratoria gratuita a los inmigrantes con las cuales estamos hermanados.
El bañito está igualito…
•noviembre 7, 2011 • Dejar un comentarioPor Odelín Alfonso Torna Fuente: Cubanet
Baño de la sala de puerperas, hospital Hijas de Galicia
LA HABANA, Cuba, octubre, 2011. www.cubanet.org – Me resultó familiar el cubículo en la sala de puerperio del hospital materno infantil de la capital, Hijas de Galicia, donde estuvimos de visita mi esposa y yo el pasado 14 de octubre. Las dos camas con el bastidor destartalado, el desvencijado sillón de aluminio con cuerdas de goma entretejidas, el color crema sucio de las paredes y los interruptores eléctricos colgando de los cables, conformaban una imagen que me recordaba algo conocido.
El recuerdo se completó cuando entré al baño a lavarme las manos. Vi la bañera y el inodoro cubiertos de un vetusto sarro negro, un verdadero medio de cultivo para gérmenes y bacterias. Tomé fotos, como para no olvidar el lugar, donde recordé haber estado antes, el 9 de junio de 2007, cuando nacieron mis sobrinas gemelas, Madelai y Madelaine .
Cuatro años después, Yuniesky González Morel, el recién nacido que visitaba este 14 de octubre, era otro cubanito recién nacido, expuesto, al igual que mis sobrinas gemelas, al sedimento negruzco de aquella infame bañera, cuya sola imagen retratada en mi celular contradice toda la alharaca sobre los famosos “logros” en materia de salud, higiene y natalidad infantil, que el gobierno cubano sigue vendiendo a una audiencia internacional, siempre dispuesta a creerle.
Los cubanos sabemos que nuestros dictadores priorizan la ayuda médica internacional, la formación de estudiantes latinoamericanos de medicina en Cuba y sus rimbombantes estadísticas de mortalidad infantil; sin que les preocupe demasiado el alarmante deterioro de la infraestructura del sistema de salud. Por supuesto me refiero al sistema de salud que atiende a los cubanos, no al paralelo que se ocupa de atender a extranjeros y jerarcas; porque en Cuba, aunque tenemos un solo Partido, tenemos dos monedas –una para que nos paguen y otra para que nos cobren-, y dos sistemas de salud. Algo de lo que Michael Moore no habla en su documental Sicko.
¿Tiene derecho el gobierno a arriesgar nuestras vidas, exponiéndonos a todo tipo de infecciones cuando entramos a estos asquerosos hospitales, simplemente porque supuestamente nos da atención médica “gratuita” -algo muy discutible en realidad, teniendo en cuenta que nos paga 20 dólares por trabajar todo un mes-? ¿Quién sabe cuántos pacientes fallecen en nuestros hospitales, no debido a la enfermedad por la que entraron, sino por complicaciones originadas por las bacterias que proliferan en las paredes, camas, baños y salones quirúrgicos? El Instituto Nacional de Higiene y Epidemiología, no publica las cifras de fallecidos por infecciones contraídas en los hospitales.
Los trabajadores de este hospital y la prensa independiente, fuimos testigos, en la primera quincena de julio de 2007, del fallecimiento de tres recién nacidos, a causa de una extraña infección contraída en el hospital, entre ellos la prematura Mari Paz González, con sólo cuatro días de nacida.
Baño de la sala de puerperas, hospital Hijas de Galicia
Dicen que una imagen vale más que mil palabras, y basta mirar las fotos que tomé para ilustrar este artículo. ¿Puede alguien pensar que el baño de esta sala sea apropiado para que lo use un ser humano, ni hablemos de mujeres recién paridas y bebés recién nacidos? ¿Desde cuántos años, antes de mi anterior visita, en junio de 2007, está ese baño en estas condiciones?
Probablemente si dentro de otros cuatro años regreso a esta sala de obstetricia, encuentre que el “bañito esta igualito”, o peor. No obstante “la revolución” continuará alardeando de sus logros en el campo de la salud y sus amigos de fuera seguirán dispuestos a creerle y a culpar al “bloqueo” por cualquier cosa que salga mal.
odelinalfonso@yahoo.com
Que se repita que se repita que se repita otra vez la repetida…
•septiembre 24, 2011 • Dejar un comentarioFuente: PATRIA, PUEBLO Y LIBERTAD…
El pasado 10 de septiembre el periódico castrista Juventud Rebelde publicó un artículo de José Alejandro Rodríguez: En el cambio está la fuerza. Dos días después en El Nuevo Herald apareció otro de la agencia France Press: Diario cubano llama a profundizar reformas. En este se repetía el argumento del primero.
Repetir lo que dice la dictadura es una práctica frecuente de los representantes de la prensa extranjera en Cuba. En estos casos actúan como cajas de resonancia de la propaganda oficial.
El título del artículo en su versión cubana es sugestivo de cambio. El de El Nuevo Herald lo es aún más. Invita a pensar de que en Cuba un diario puede “llamar” a reformas. ¿Habrá llegado el Glasnost a la isla y nosotros no nos hemos enterado?
El artículo de Juventud Rebelde dice qué los cambios que ha prometido Raúl Castro no se han materializado porque los frena el burocratismo.
No es esta la primera vez que se esgrime esta excusa. Nos recuerda el pegajoso estribillo mexicano: “Que se repita que se repita que se repita otra vez la repetida, que se repita que se repita…”
Repetir mentiras da resultado. Es la clave de la propaganda demagógica. Confunde a quien lee los titulares nada más. O a quien no conoce del asunto cubano. También al que quiere dárselas de que sabe sin saber mucho o no saber nada.
El burocratismo puede hacer cualquier cosa. Si le pagan o se beneficia acelera los trámites; si se siente perjudicado o ignorado, los frena. El burocratismo opera en cualquier parte del mundo. En las democracias cede ante las demandas, denuncias y cambios. En las dictaduras es casi inamovible.
El articulista de Juventud Rebelde intenta excusar a Raúl Castro con lo que escribió Lenin sobre el tema, pero en realidad tergiversa al viejo dirigente comunista.
Dice así: “No olvidemos que esa deformación inmovilista fue una de las costras que dieron al traste con el socialismo real en latitudes nevadas de la vieja Europa, a despecho de los alertas de los clásicos del marxismo, de su primer gran practicante: Vladimir Ilich Lenin”.
Es lamentable que France Press o El Nuevo Herald no hayan hecho la distinción histórica. Marx tuvo en cuenta los perjuicios del burocratismo. Lenin, Rosa Luxemburgo y Bujarin, entre otros, también alertaron sobre el tema. El burocratismo usurpaba la revolución proletaria.
Lo que permitió el crecimiento canceroso del burocratismo en el sistema comunista fue la falta de libertades dentro y fuera del círculo revolucionario. Mientras pudieron hacerse críticas entre ellos mismos hubo la posibilidad de corregir algunos errores, no los peores.
Una vez que se impuso la dictadura dentro de la dictadura, en el gobierno y en el partido, el burocratismo creció como una espuma tóxica. Esta situación había sido prevista por Engels:
“para no perder de nuevo su dominación recién conquistada, la clase obrera tiene que precaverse contra sus propios diputados y funcionarios, declarándolos a todos sin excepción revocables en cualquier momento”.
En Cuba el burocratismo nació con el castrismo. Nunca hubo partido comunista ni gobierno, lo que había era una burocracia al servicio del mandamás y mandatodo. Fidel Castro, su fundador, fue también el más incompetente de los burócratas.
El heredero de esa maraña de incondicionales fue otro burócrata, Raúl Castro; quien hace pocos años fue alabado por las agencias noticiosas y periódicos extranjeros como el gran administrador, el pragmático, el reformador. Ha resultado tan incompetente como su hermano mayor.
Si Raúl no puede hacer cambios porque su burocracia no se lo permite, es porque no tiene la capacidad, el carisma y la legitimidad para dirigirla. El problema no es el burocratismo de la burocracia sino el jefe que la heredó. O que lo que ha propuesto es estúpido y no funciona, o no quiere hacer cambios porque tiene miedo. Que se repita que se repita que se repita otra vez la repetida…
Centroamérica celebra su independencia con desfiles y un llamado a la unidad
•septiembre 24, 2011 • Dejar un comentarioFUENTE: EFE –
Un grupo de cadetes participa en Tegucigalpa en un acto conmemorativo con motivo …
Un grupo de cadetes participa en Tegucigalpa en un acto conmemorativo con motivo …
Panamá, 15 sep (EFE).- Centroamérica celebró hoy los 190 años de su independencia de la Corona española con discursos oficiales plagados de llamados a la unidad nacional y regional y coloridos desfiles de estudiantes de esta región, azotada por la pobreza y la violencia ligada al narcotráfico y el crimen organizado.
El 15 de septiembre de 1821 los actuales países de Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica firmaron el Acta de Independencia de América Central de la Corona Española.
La conmemoración comenzó el pasado 4 de septiembre, cuando la llamada Antorcha Centroamericana de la Paz y la Libertad salió de Guatemala y tras recorrer los cinco países fue recibida el miércoles por la noche por la presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, en la ciudad de Cartago.
En un discurso oficial, Chinchilla llamó este jueves a todos los sectores de su país a lograr un pacto social que permita sostener en el tiempo las políticas públicas dirigidas al desarrollo nacional.
Aprovechó la ocasión para aplaudir un acuerdo alcanzado en la víspera con la principal fuerza opositora para tramitar en el Congreso una reforma fiscal que busca bajar el déficit de 5,3 % del Producto Interno Bruto (PIB) registrado en 2010.
“No hay otra salida que aumentar los ingresos tributarios” y, para ello, “no hay otro camino que el de la negociación permanente”, que además abrirá camino “a la Costa Rica posible del Bicentenario”, afirmó Chinchilla.
Costa Rica celebró la independencia regional con desfiles estudiantiles acompañados de bandas musicales por las calles de todo el país.
En El Salvador, el presidente Mauricio Funes abogó porque “el ambiente creado por la celebración” de las fiestas patrias “sirva para que el liderazgo político nacional, empresarial y social trabajen juntos para la construcción de un nuevo” país.
Las celebraciones incluyeron desfiles de militares y de bandas estudiantiles que recorrieron las principales calles de San Salvador y de otras ciudades del país.
Una portavoz de la policía dijo a Efe que durante el inicio de los desfiles en San Salvador 34 estudiantes de diferentes centros educativos fueron detenidos por protagonizar disturbios públicos.
En Honduras, además de los actos oficiales encabezados por el presidente Porfirio Lobo, quien esta madrugada gritó “Viva la independencia. Viva la República”, hubo otros organizados por el Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), liderado por Manuel Zelaya, derrocado en junio de 2009.
En un discurso oficial, Lobo señalo que las soluciones a “los problemas comunes” que tienen los pueblos centroamericanos “también deben ser comunes”.
Centroamérica es una de las regiones más violentas del mundo, con una tasa de 44 homicidios anuales por cada 100.000 habitantes, según un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) divulgado el miércoles en México.
Esa situación se deriva principalmente de que la región es utilizada por el narcotráfico internacional para traficar hacia Estados Unidos la droga que se produce en el sur del continente, lo que a su vez alimenta otros fenómenos criminales como el sicariato y las peligrosas maras o pandillas.
El Frente zelayista organizó un desfile con estudiantes de escuelas públicas “no en celebración de la independencia, sino como una jornada de lucha por una verdadera independencia”, dijo el dirigente de esa organización, Juan Barahona.
En Guatemala, estudiantes, bomberos y miembros la Escuela Politécnica (militar) desfilaron por el Centro Histórico de la capital con sus trajes de gala y bandas musicales, en un evento que fue presenciado por el presidente del país, Álvaro Colom, y otras autoridades.
La conmemoración comenzó ayer en Guatemala con una sesión solemne en el Congreso en la que Colom dijo que sin una verdadera unión no se puede hablar de libertad y democracia, y que en su país existen “viejas y duras cadenas” que no le permiten superarse en temas de seguridad, justicia y educación.
Anoche mismo, el gobernante de Nicaragua, Daniel Ortega, presidió un acto oficial conmemorativo de la efeméride regional en el que habló de la muerte de los “sueños expansionistas” de Estados Unidos en la región, y de la importancia de la “solidaridad” para el desarrollo de Centroamérica.
Durante su discurso, Ortega pidió a unos 10.000 colegiales que desfilaron estudiar y ser solidarios, los únicos caminos para que “los pueblos y la especie humana” sobrevivan, según opinó.
Un grupo de cadetes participa en Tegucigalpa en un acto conmemorativo con motivo del 190 aniversario de la independencia de Centroamérica, encabezado por el presidente hondrueño, Porfirio Lobo. EFE
El expresidente de Honduras Manuel Zelaya participa este jueves en Tegucigalpa durante un desfile del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) con motivo del 190 aniversario de la independencia de Centroamérica. EFE.
NOTA DE CUBALSERO: Este es un ejemplo de democracia latinoamericana, pues hasta los opositores a determinados gobiernos tienen su espacio para celebrar, criticar y expresarse libremente. A esta libertad nbi por asomo Cuba va a llegar dentro del totalitarismo, pues los hermanos castro y la gerontocracia en el poder temen que cualquier indicio de apertura política se interprete por su pueblo como debilidad, e intenten tomar lo que le corresponde: la Libertad.
Cuba: La transición o el desastre
•julio 27, 2008 • Dejar un comentarioPor: Carlos Alberto Montaner
V Foro Atlántico
“Cuba: de la dictadura a la democracia”
Fundación Internacional para la Libertad
Fundación Iberoamerica-Europa
En 1950, Akiro Kurosawa estrenó Rashomon, una inquietante película ambientaba en el siglo XII, en la que cuatro protagonistas de un horrendo crimen aportaban sus versiones contradictorias sobre lo que realmente había sucedido. Para enfrentarse a la situación cubana actual y a su posible desenlace, tal vez sea un buen procedimiento adoptar la técnica del director japonés e intentar colocarnos en el papel de cada uno de los actores fundamentales de este viejo e inacabable drama.
Fidel Castro, visión y misión
Comencemos por Fidel Castro. Es el más vistoso, ubicuo e inevitable de todos los cubanos. Le dio sentido y forma a la revolución. Lleva medio siglo instalado en los titulares de toda la prensa y su pintoresca imagen es la más conocida de toda la fauna política planetaria. A sus casi 82 años, agoniza lentamente en La Habana devorado por un cáncer intestinal que hizo metástasis, y del que fue necesario operarlo (sin mucha fortuna) en verano del 2006. En diciembre del 2007, finalmente, aceptó que no podía volver a dirigir el gobierno, pero no se resigna a perder el poder: un poder que ha ejercido sin limitaciones ni contrapesos desde 1959. Ante esta situación, su hermano y heredero, el general Raúl Castro, cuando asumió la presidencia propuso consultarle todos los asuntos fundamentales que debe afrontar el país. Para formalizar el acuerdo, le pidió autorización al parlamento cubano que, de inmediato, se lo concedió, obviamente, por unanimidad.
Pero había (y hay) un problema fundamental. El Comandante no estaba dispuesto a quedarse como un consejero pasivo que ofrece sus recomendaciones humilde e incondicionalmente a sus herederos. Por otra parte, mientras gobernó, Castro jamás fue un líder dedicado a solucionar los problemas cotidianos de la sociedad cubana -más bien los agravaba con iniciativas enloquecidas como dotar a cada familia con una vaca enana-, sino fue un héroe épico, gallardamente empeñado en arreglar las injusticias del mundo, todas ellas derivadas, según su diagnóstico, del desventurado capitalismo y del comportamiento malvado y codicioso de las potencias capitalistas encabezadas por Estados Unidos, el flagelo de la especie humana.
Como era previsible, de esa visión de sí mismo como un San Jorge tropical derivó la misión que le asignó a su gobierno: luchar en todos los frentes contra su enemigo americano y el resto de los países que se opusieran a su cruzada. A lo largo de su prolongado paso por el poder, Fidel Castro envió sus ejércitos a África[1], incluida una larga guerra que duró quince años. Mandó una brigada de tanques a las alturas del Golam para enfrentarse a Israel en la guerra de 1973, y, mientras pudo, colaboró con golpes de estado en lugares tan extraños como Zanzíbar y Yemen, al tiempo que adiestraba y remitía guerrillas, terroristas y conspiradores a veinte naciones, convirtiendo a Cuba en un incansable foco subversivo. Su lema era muy claro: “el deber de todo revolucionario era hacer la revolución en cualquier lugar del mundo”.
¿Qué le queda a Fidel Castro de aquellos sueños de conquista planetaria y de su rol como temible factótum del tercer mundo? Le queda una construcción retórica basada en una lectura deliberadamente deformada de la realidad cubana. Según el panglosiano discurso de este Fidel Castro terco y crepuscular, la sociedad cubana es un paradigmático modelo de educación, igualitarismo y salubridad, en el que una población esencialmente culta y satisfecha disfruta de las ventajas del sistema puesto en práctica por él a partir de 1959. Esa sociedad, fundamentalmente feliz, que no desea cambiar nada, que no necesita consumir porque está dotada de una gran fuerza espiritual, además, ha conseguido resistir los embates del imperialismo norteamericano, se sobrepuso al “desmerengamiento” del bloque socialista, y hoy, llena de ilusiones, construye junto a Chávez el socialismo del siglo XXI para prolongar por otras vías la vieja batalla contra el imperialismo y sus podridos agentes y secuaces. Para Castro, pues, la lucha no ha terminado, y la Cuba que le quiere legar a sus herederos es la que él construyó pacientemente: la revolucionaria, deseosa de clonarse incesantemente, la heroica, la que jamás se rendirá ni bajará la guardia. Y, en consecuencia, aunque senil y enfundado en un ridículo atuendo deportivo, ése el mensaje con que tiñe cada una de sus intervenciones y consejos sobre los asuntos de Estado que le llegan a su lecho de enfermo terminal: ¡hasta la victoria siempre!
Raúl Castro o la lucidez inútil
Para su hermano Raúl esto es un problema grave. El general Raúl Castro es otro tipo de persona. Nunca tuvo el menor inconveniente en darle un balazo en la cabeza a un adversario molesto, y jamás le quitó el sueño encerrar a un enemigo en una celda espantosa durante varias décadas (como hizo con Mario Chanes y Huber Matos, sus compañeros de lucha), pero es una persona realista. Fidel lo arrastró a todas las aventuras que le pasaron por la cabeza -el ataque al Moncada, la Sierra Maestra, la conquista de África-, pero él no es su hermano, y su sentido común y su experiencia le dejan ver con toda claridad que su papel como gobernante no consiste en enderezar los torcidos destinos de la humanidad, sino lograr que la gente en Cuba pueda tomarse un vaso de leche después de sobrepasar la edad de los siete años, peligrosa frontera a partir de la cual la desnutrición parece que está oficialmente autorizada en el país.
En efecto: cuando Raúl Castro mira la realidad cubana, al contrario de su hermano, lo que ve es una sociedad miserable, en la que abunda la prostitución, y en la que casi todas las personas practican el comercio ilícito o el robo para sobrevivir, con graves dificultades para alimentarse o transportarse, hacinada en unas humildes casas despintadas, llenas de goteras y mal iluminadas, que literalmente se están cayendo a pedazos, en las que la electricidad y el agua potable son intermitentes. Raúl Castro sabe que el sistema económico es sádicamente improductivo, que los cubanos perciben como una cruel estafa que les paguen en una moneda devaluada con la que no pueden comprar nada que valga la pena. No ignora que el nivel de infelicidad y desdicha de la población es altísimo, que los jóvenes sólo añoran largarse del país, y que todos viven fingiendo cínicamente unas devociones políticas que realmente no sienten porque las condiciones de vida materiales son espantosas.
Por otra parte, Raúl Castro, supongo que embargado por la melancolía, tampoco desconoce que esa sórdida realidad material -parece que no toma demasiado en cuenta la emocional-, que no deja espacio a la esperanza, se alivia con medidas extraídas de la economía de mercado: suprimiendo el clientelismo y los subsidios, liquidando la esquizofrenia de las dos monedas, descentralizando y desideologizando la toma de decisiones, reintroduciendo los derechos de propiedad, aceptando la lógica de los precios, permitiendo que los cubanos pongan en marcha empresas privadas, otorgando incentivos de acuerdo con resultados, liquidando el igualitarismo y el paternalismo estatal, dos formas letales de corromper a la población, abriéndose realmente al mercado y a las inversiones extranjeras, aligerando la decrépita, ociosa y lenta burocracia, y poniendo fin al permanente estado de hostilidad entre la Isla y Estados Unidos, el socio natural que tiene Cuba para despegar económicamente en un periodo relativamente breve. Es verdad que todo eso significa el entierro sin gloria de la revolución, pero si la realidad es profunda y testarudamente contrarrevolucionaria, oponerse a ella no es otra cosa que dogmatismo, estupidez y voluntarismo, precisamente las actitudes que han hundido al país en la miseria y se han convertido en las señas de identidad de lo que allí llaman, pomposamente, “el proceso revolucionario”.
Raúl Castro, en fin, que es una persona inteligente, sabe lo que hay que hacer para comenzar a arreglar el inmenso desaguisado provocado por medio siglo de disparates comunistas sumados a las excentricidades de Fidel, pero, al mismo tiempo, se da cuenta, como se dan cuenta todos los cubanos, que sus objetivos y los de su hermano son contradictorios. Fidel insiste en matar el dragón con su lanza. Raúl, además de retener el poder (su objetivo prioritario), quiere que Cuba se convierta en un país normal y deje de ser una fracasada fábrica de utopías, sacrificios y frustraciones, aunque para ello tenga que ponerse de acuerdo con el dragón. Fidel Castro, tras su muerte, quiere dejarle a la humanidad el ejemplo de un país revolucionario que venció a todos sus enemigos y le enseñó a la especie humana el rutilante camino de la felicidad. Raúl Castro, tras su muerte, quiere dejar una sociedad razonablemente esperanzada, sin sobresaltos, capaz de transmitir la autoridad pacíficamente dentro de las estructuras partidistas, para que sus familiares y amigos no corran peligros innecesarios, y puedan, además, tomarse un vaso de leche aunque tengan más de siete años de edad.
Los reformistas silenciosos
Raúl Castro, naturalmente, posee una correa de transmisión para ejercer el mando y, al menos teóricamente, la columna vertebral de ese mecanismo es el Partido Comunista, de donde supuestamente son o deben ser segregadas y supervisadas todas las estructuras del poder. Sin embargo, en la experiencia cubana, a lo largo de medio siglo, ninguna de las instituciones oficiales ha jugado el menor rol en el diseño de las directrices de gobierno. Cuba ha sido una autocracia, un triste sultanato comunista regido por la más repetida de las consignas revolucionarias: “Comandante en Jefe, ordene”. Allí ha mandado Fidel como le ha dado la gana, sin contención ni control, y cada vez que surgió un foco de autoridad remotamente crítico -la microfracción dentro del Partido, Carlos Aldana dentro del gobierno, el general Arnoldo Ochoa dentro del ejército-, lo ha cercenado de un tajo.
Raúl heredó intacto ese poder, incluso con una variante que le favorece: él mismo controla directamente al gobierno, al partido comunista, a las fuerzas armadas y a los muy extendidos servicios secreto. No obstante, el talón de Aquiles de su régimen está en la sucesión: detrás de él no hay nadie. Él no tiene un Raúl que lo sustituya, como su hermano lo tenía a él. No existe en el país ninguna figura que aglutine al sector oficialista y al inmenso aparato estatal. Sus hombres de confianza -los generales Abelardo Colomé Ibarra y Julio Casas Regueiro, y el Dr. José Ramón Machado Ventura- son unos viejos y oscuros aparatchicks, competentes y leales, necesariamente provisionales, dada la avanzada edad que tienen, cuestionados por algunas zonas de la estructura de poder y desconocidos por la población, dirigentes, en fin, que no pueden contar con la obediencia del resto de las instituciones del país, y muy especialmente de la Asamblea Nacional del Poder Popular y de los sindicatos, donde los parlamentarios, aunque hoy no se atrevan a abrir públicamente la boca (en privado algunos sí lo hacen), están cansados de ser un afinado coro de papagayos amaestrados, dedicado a cantar alabanzas a sus preclaros gobernantes, mientras los líderes sindicales se avergüenzan de ejercer, en realidad, como los verdugos de las aspiraciones legítimas de los trabajadores.
Por eso Raúl se propone reinstitucionalizar la revolución a toda marcha. Quiere que, tras su desaparición de la escena -calcula que le quedan unos cuatro o cinco años de vida útil para cumplir con esa tarea-, el Partido, como en China o en Vietnam, pueda asumir la dirección de la vida pública. Pero sucede que ese partido está, como todo el país, profundamente desmoralizado, ya no cree en las premisas ideológicas del marxismo (como no cree en ellas el propio Raúl Castro), y la inmensa mayoría de los cuadros y militantes desea cambios profundos que atentan contra la esencia del discurso revolucionario porque no excluyen la apertura política y el pluripartidismo.
Eso se vio claramente en los miles de debates propiciados por el régimen a lo largo del año 2007: los militantes comunistas, o, simplemente, revolucionarios, quieren libertades. Libertades para viajar, vivir de acuerdo con sus preferencias sexuales, informarse sin controles y manifestar sin miedo sus criterios. Quieren libertades para estudiar lo que desean y trabajar en lo que quieran, incluidas actividades productivas privadas. Están cansados de ser tratados como menores de edad o retardados mentales. Por primera vez, la tolerancia y la aceptación del derecho a la divergencia se hicieron transparentes como un deseo compartido por la ciudadanía, incluidos los comunistas. En el discurso públicamente pronunciado el 2 de abril del 2008 en el Séptimo Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), Eusebio Leal lo dijo sin ambages: el país se prepara para una nueva etapa. El país está lleno de expectativas y todas se orientan hacia el deseo de una intensa ampliación del ámbito de las libertades individuales. Sencillamente, el grueso de la militancia comunista está compuesta por reformistas que ansían un cambio profundo y radical, totalmente alejado de la dictadura inmovilista que les quiere dejar Fidel Castro como herencia, y también del exótico modelo chino o vietnamita con que Raúl Castro se entretiene durante sus noches de insomnio.
Los demócratas de la oposición
Los demócratas de la oposición son el cuarto factor importante. Son varios millares dentro de Cuba, con unos doscientos cincuenta encarcelados -entre ellos veinticinco periodistas independientes-, empeñados en revitalizar la abatida sociedad civil, esparcidos por las principales ciudades del país, aunque el núcleo más voluminoso está en La Habana. Cualquiera pudiera pensar que son pocos para una población de más de once millones de habitantes, pero, con la excepción de Polonia, Cuba es el país comunista con mayor número de opositores conocidos y organizados. Algunos grupos y personas, incluso, han alcanzado una gran notoriedad internacional: las Damas de Blanco, las Bibliotecas Independientes, Oswaldo Payá, Martha Beatriz Roque, Oscar Elías Biscet, Héctor Maseda, Jorge Luis García Pérez (“Antúnez”), René Gómez Manzano, Vladimiro Roca, Oscar Espinosa Chepe y Elizardo Sánchez entre otros muchos.
Lo que solicitan estos demócratas, y lo que se les niega mediante diversas formas de represión, incluidas la cárcel y las golpizas, es espacio para intercambiar ideas libremente, la posibilidad de hablar y publicar dentro del país, y la autorización para realizar actividades proselitistas. Aspiran, lógicamente, a participar en la vida política de la nación para poder alentar pacíficamente un proceso de transición hacia la democracia, pero hasta ahora sólo han conseguido una victoria parcial, aunque tremendamente importante: que el gobierno no haya podido aplastarlos ni silenciarlos totalmente, como sucedía en las primeras dos décadas de la dictadura. Esta limitación de la represión, en gran medida, se debe al reconocimiento internacional que han recibido los disidentes, apoyo que ha sido posible por las gestiones de los demócratas de la oposición externa, muy activos y eficaces en Estados Unidos y Europa.
La estrategia de la dictadura frente a los demócratas de la oposición interna es la misma que el KGB desplegaba en la URSS frente a los opositores: primero, penetrarlos con decenas de agentes de la contrainteligencia, y, segundo, excluirlos de la vida pública mediante el manido expediente de calumniarlos y calificarlos como agentes pagados por los Estados Unidos para que traicionen a su país. En todo caso, no se trata de un argumento serio que realmente preocupa a la población, sino de una coartada para justificar la marginación y las represalias. A partir de esa premisa, los demócratas, siempre al alcance de una paliza o de la cárcel[2], no pueden participar como opositores en ninguna institución -sindicatos, organizaciones de masas, parlamentos, organizaciones estudiantiles o profesionales-, y les está vedada cualquier actividad pública. La consecuencia de esta marginación es obvia: la capacidad real que tienen de impulsar la transición hacia la democracia es muy débil, pero, en su momento, serán muy importantes cuando ese periodo se alcance.
En cuanto a los demócratas de la oposición externa -que también suelen enfrentar las campañas de calumnias orquestadas por la policía política cubana y sus colaboradores, a veces acompañadas por episodios de estridente vulgaridad y violencia-, están limitados a cinco tareas esenciales que suele realizar con cierta eficacia, pese a los limitados recursos que poseen:
- Denunciar internacionalmente los atropellos de la dictadura.
- Ayudar a los demócratas dentro de Cuba proporcionándoles aliento, recursos, análisis e informaciones.
- Generar apoyo internacional para respaldar el cambio.
- Impedir que el gobierno cubano pueda normalizar sus relaciones con Estados Unidos o Europa sin antes amnistiar a los presos políticos y respetar los derechos humanos y civiles de los cubanos.
- Estudiar y explorar las mejores vías para lograr una transición exitosa cuando llegue el momento de los cambios.
La triste mayoría silenciosa
¿Y qué papel desempeña el pueblo llano en todo esto? Quiero decir, los diez millones de personas que no forman parte del partido comunista, ni militan en la oposición, ni son militares, agentes de la Seguridad o dirigentes medios del aparato administrativo: nada menos que esas nueve décimas partes del total del censo cubano que sobrevive como puede en medio de la vorágine nacional.
En realidad, ese pueblo llano, hoy dotado de una mínima pulsión cívica, tiene un escaso peso relativo. Ha aprendido a obedecer, aunque sólo sea aparentemente, como una forma de sobrevivir, adoptando lo que en Cuba llaman “la moral de la yagruma”, una planta cuyas hojas tienen dos caras totalmente diferenciadas. Mientras en la intimidad de los hogares o con los amigos de confianza la inmensa mayoría de ese pueblo llano critica en voz baja al gobierno, y lo califica de corrupto e incompetente, culpándolo de la miseria sin esperanzas que padece, no obstante, aplaude si se lo piden, desfila y grita consignas si lo convocan, y hace la cruz en cualquier boleta electoral que le pongan en la mano, aunque carezca de la menor convicción revolucionaria. Lo hace con la actitud mecánica y conformista, podrida por el oportunismo, de quien, para evitar males mayores, participa en un rito hipócrita vacío de cualquier contenido afectivo.
¿Sabemos lo que realmente desea ese pueblo? Sí, porque al menos ha habido dos encuestas imparciales[3], aunque celebradas en condiciones muy difíciles, y porque conocemos lo que pretende lograr cualquier población compuesta por seres humanos normales. Los cubanos, simplemente, en el terreno estrictamente material, quieren vivir mejor[4]. ¿Qué es eso? Sencillo: tener viviendas mínimamente habitables, alimentarse razonablemente y con comidas variadas, poder tomar leche, comprar pan, huevos, carne o aceite sin racionamientos o precios prohibitivos, y adquirir zapatos o ropas sin tener que arruinarse. Las mujeres ambicionan cosas tan humildes como toallas sanitarias, ropa interior, sábanas, toallas, colchones, almohadas, pañales infantiles desechables, útiles de cocina. Todos quieren tener libre acceso a papel higiénico, jabones, desodorantes. Anhelan poder arreglar y pintar sus viviendas sin tener que robarse los materiales. Sueñan con ciudades en las que las cucarachas y los ratones no les disputen la vía pública a unos transeúntes que tienen que caminar entre aceras y calles destrozadas, sorteando montones de basura hedionda y pestilentes salideros de las alcantarillas. Quieren poder adquirir automóviles, y si no tienen dinero para ello, al menos poder contar con sistemas de transporte humanos, y no esos vehículos atestados por cientos de pasajeros sudorosos y disgustados por el tiempo perdido a la espera de unos autobuses que parece que no llegan nunca.
¿Qué hace el gobierno para mitigar las infinitas necesidades materiales de una población, en general, sin grupos sociales medios, que vive como los sectores pobres de América Latina? Hace dos cosas: o silencia las quejas y las deficiencias y reitera el cínico discurso contra el consumismo occidental, o le entrega a la población dos sofismas políticos complementarios. Le dice (y ya nadie lo cree) que “la culpa es del bloqueo yanqui”, y le asegura que, pese a los síntomas, los cubanos viven en el mejor de los mundos posibles, porque, si no fuera por la revolución, la sociedad padecería una miseria como la haitiana y la población sería esclavizada por los norteamericanos o por los crueles cubanos exiliados -la mafia de Miami- que regresarían cuchillo en mano a sojuzgar a sus compatriotas y a echarlos de sus viviendas. Simultáneamente, una y otra vez el gobierno les recuerda a los cubanos que, también gracias a la revolución, hoy el país cuenta con una masa notable de personas educadas y con acceso a un extendido (aunque muy precario) sistema de salud.
El pueblo llano, ¿cree, realmente, estas patrañas? Probablemente no, pero, con toda seguridad, esas campañas propagandísticas, repetidas hasta el cansancio por los medios de comunicación, sí han conseguido elevar el nivel de ansiedad de la población (especialmente entre los mayores de 60 años) ante ese eventual cambio de modelo económico que el país desea ardientemente, pero, al mismo tiempo, teme, porque su realidad material es muy endeble y carece de excedentes para afrontar lo desconocido con un mínimo de seguridad. Esa población, pues, sufre las consecuencias de un gobierno que ha sacrificado tres generaciones de cubanos y ahora se dedica a envenenarle la posibilidad de un futuro mejor. Eso, en parte, explica su parálisis, pero, aún en la mayor incertidumbre, no hay duda de que el pueblo llano anhela unas reformas profundas y definitivas que lo saquen de la miseria en la que vive.
Hugo Chávez forma parte de la ecuación
El venezolano Hugo Chávez también forma parte de la ecuación cubana. En diciembre del 2005 Carlos Lage dijo en Caracas que Cuba tenía dos presidentes, Hugo Chávez y Fidel Castro. Inmediatamente, y sin demasiada discreción, se crearon comisiones para comenzar a dar pasos en la dirección de confederar ambos países ajustando sus legislaciones, pero tuvieron que abandonar esos planes unos meses más tarde cuando el Comandante se enfermó. Ya nadie dice que Cuba tiene dos presidentes, Raúl Castro y Hugo Chávez, y mucho menos que Raúl Castro es también el presidente de Venezuela, pero las relaciones entre los dos países son muy intensas y no hay duda de que gravitan sobre el futuro cubano.
Como suele decirse en los guiones de los cómicos más socorridos, Chávez le trae a Raúl Castro una noticia buena y otra mala. La buena son los algo más de cien mil barriles diarios de petróleo (que acaso le permiten reexportar a Cuba entre quince y veinte mil), más los créditos para adquirir productos venezolanos. ¿Cuánto alcanza ese subsidio disfrazado de intercambio? Probablemente entre tres y cuatro mil millones de dólares anuales, una cantidad inmensa si se toma en cuenta el tamaño de la economía venezolana y el escaso volumen de las exportaciones cubanas.
¿Por qué Chávez ha puesto la tesorería venezolana al alcance de las ilimitadas necesidades de la incompetente economía cubana? Porque la asociación con Cuba le proporciona varios elementos clave para sostenerse en el poder:
- La colaboración muy eficaz de los servicios cubanos de inteligencia, que lo mantienen informado de lo que sucede en todos los niveles de la estructura del poder y de la oposición en Venezuela.
- Los médicos y personal sanitario cubano para las misiones, dedicados a reclutar la clientela política del chavismo.
- La creación de un marco de apoyo internacional al chavismo forjado de acuerdo con la vieja técnica de orquestación mundial de la solidaridad revolucionaria que los cubanos aprendieron cuidadosamente de sus maestros soviéticos.
Sin embargo, la mala noticia para Raúl Castro es que Chávez es el continuador del espasmo imperial tercermundista que afectó a Cuba durante medio siglo. Chávez y Fidel deliran en la misma frecuencia, padecen del mismo tipo de mesianismo, y entre el año 2002 y el 2004 ambos llegaron a la peregrina conclusión -esbozada por el canciller cubano Felipe Pérez Roque en Caracas en diciembre del 2005- de que el eje Habana-Caracas debía asumir paladinamente la defensa del “socialismo del siglo XXI” y reemplazar al Moscú decadente y traidor que había abandonado el objetivo de liberar a la humanidad de las cadenas del opresor capitalismo occidental acaudillado por Estados Unidos.
Así las cosas, al asumir la relación con Hugo Chávez, Raúl Castro obtiene, por una punta, como activos, los recursos que necesita para aliviar la situación económica del país, pero, por la otra, también debe afrontar un enorme pasivo: el costo que significa continuar atado a un proyecto político delirante, anacrónico y condenado al fracaso, que no es más que una nueva versión, menos sangrienta, del que consumió inútilmente las primeras cuatro décadas de la revolución cubana.
Cuando muera Fidel -padre putativo de Chávez-, ¿qué va a pesar más en el ánimo de Raúl Castro, el suministrador de petróleo y créditos vitales, o el generador de pleitos inútiles, abanderado de causas absurdas defendidas con ideas equivocadas? Cualquiera de las dos opciones tiene un alto costo y un peligro. Si abandona a Chávez pierde ingentes cantidades de recursos y se expone a que los residuos del fidelismo nostálgico conspiren de la mano del venezolano. Si permanece encadenado al socialismo del siglo XXI y al guirigay tercermundista antioccidental, jamás conseguirá sacar a la Isla de la situación en que se encuentra postrada y no podrá legarles a los cubanos (ni a su familia y partidarios) un país sosegado y normal, como afirman que promete a su círculo más íntimo y sensato cuando les revela sus planes y visión de largo plazo.
Estados Unidos: un asunto de política interna
Qué duda cabe de que Estados Unidos es un elemento muy importante en el acontecer cubano. Así ha sido, al menos desde fines del siglo XVIII, seguramente como consecuencia de la cercanía entre ambos países. En todo caso, lo probable es que la transición cubana comience a ocurrir durante el mandato del cuadragésimo cuarto presidente de Estados Unidos, ya sea éste el demócrata Barack Obama o el republicano John McCain, lo que incrementa el peso de Washington en la actual circunstancia cubana.
¿Tiene mucha importancia que gobiernen los demócratas o los republicanos para las relaciones entre los dos países? Tal vez menos de lo que pueda suponerse. La ley Torricelli, que endurecía el embargo, fue firmada en 1992 por el primer George Bush, republicano. Y la ley Helms-Burton, que lo endurecía aún más, fue firmada por el demócrata Bll Clinton en 1996. Durante la campaña electoral, los dos candidatos ya han establecido sus vínculos con los grupos de exiliados y lo probable es que en ningún caso se producirá un brusco viraje estratégico en el diseño de la política estadounidense hacia Cuba. Ninguno de los dos partidos siente la menor urgencia de modificar una política con la que han vivido casi medio siglo. Tanto demócratas como republicanos tienen un objetivo muy claro relacionado con el tema cubano: contentar a la mayoría de los votantes procedentes de esta etnia -algo muy importante en un estado como Florida, ganado en el año 2000 por los republicanos por 586 votos-, y, si se produjera otro episodio de tensión entre los dos países, evitar el éxodo masivo de cubanos hacia Estados Unidos.
La medida para lograr el objetivo seducir a los votantes cubanoamericanos es muy sencilla, como demuestran todas las encuestas: presentar una política de firmeza frente al gobierno de los Castro, objetivo en el que ambos candidatos coinciden en lo fundamental, aunque puedan discrepar en algunos detalles menores, como sucede con el de la frecuencia de los viajes de los cubanos residentes en Estados Unidos a la Isla. En todo caso, la visión de fondo de los policy makers de los dos partidos también coincide en el diagnóstico sobre qué es lo que le conviene a Estados Unidos que suceda en Cuba: que se produzca una transición ordenada y pacífica hacia la democracia, y que la Isla genere suficientes riquezas para sostener a sus habitantes sin que tengan que recurrir a la emigración.
Afortunadamente, ya son muy pocos los políticos norteamericanos que creen que la mejor manera de defender los intereses de los Estados Unidos es contar con gobiernos de mano dura en el vecindario, lo que hoy los hace rechazar la cínica proposición de aplaudir en Cuba el paso de una dictadura antiamericana a otra más o menos similar, pero con buenas relaciones con Washington, capaz de mantener un fuerte control sobre los cubanos para evitar la emigración clandestina a la Florida o el uso de la Isla como una plataforma para el envío de narcóticos a Estados Unidos.
Una política de apaciguamiento y contemporización con una “dictadura comunista buena” lo único que conseguiría sería aplazar el problema, no resolverlo. La lección aprendida a lo largo del siglo XX es que, precisamente, la estrategia de pactar con “our son of a bitch” (Batista, Somoza, et al), fue lo que provocó la posterior aparición de Castro en Cuba y del sandinismo en Nicaragua, y la causante de innumerables y legítimas críticas a Washington, aunque no deja de ser paradójico que la misma izquierda que antes criticaba a los norteamericanos por tener buenas relaciones con las dictaduras de derecha, ahora los critica por no querer tenerlas con las tiranías comunistas.
¿Qué haría Estados Unidos si Raúl Castro, o quienes le sucedan en el poder, intentaran movilizarse en dirección de un cambio real de sistema? Sin duda, ayudarían, tenderían la mano y favorecerían esta evolución. Harían lo que hizo Ronald Reagan cuando advirtió que Mijail Gorbachov se tomaba en serio la perestroika y el glasnost. Con bastante agilidad, el viejo actor convertido en presidente, quien llegó al poder decidido a enfrentarse al “eje del mal”, desarrolló unas relaciones cordiales son su homólogo soviético, facilitando la distensión y las buenas relaciones entre los dos países, luego perfeccionadas durante la presidencia de George Bush (padre).
En el caso de Cuba, con una economía tan pequeña y frágil como la que tiene el país, y dadas las implicaciones políticas internas que poseen los asuntos cubanos en Estados Unidos, no hay duda de que Washington levantaría el embargo a corto plazo, proporcionaría ayuda copiosa para encarrilar la transición, y buscaría el respaldo de otros grandes actores internacionales para facilitar el paso hacia la democracia y la prosperidad. Obviamente, nada de esto tendría sentido si se prolonga la dictadura actual, o si el gobierno cubano trata de adaptar a la Isla el modelo chino o vietnamita para prorrogar la autoridad y los privilegios de la clase dirigente. En ese caso, en Estados Unidos no existen incentivos razonables para contribuir a la consolidación de ese sistema, ni habría el menor estímulo por tratar de cambiar la política norteamericana hacia Cuba.
Nadie puede lograr sus objetivos
La ironía del caso cubano es que ninguno de los factores principales de este drama puede lograr por sí solo sus objetivos.
- Fidel Castro no conseguirá, tras su muerte, la supervivencia de su régimen comunista dedicado a la lucha internacional contra Estados Unidos y el capitalismo occidental. Cuba, sencillamente, no puede seguir siendo una reliquia de la guerra fría, dotada de una antiquísima visión soviética de las relaciones internacionales. Cuba no puede ser, con carácter permanente, la excepción marxista-leninista en un planeta en el que esa opción dejó de tener vigencia.
- Raúl Castro no podrá transferir su inmenso poder al Partido Comunista, fracasará en su intento de crear un mecanismo estable y predecible para transmitir la autoridad, y le será imposible calcar los modos de producción de China y Vietnam, generando con ello una terrible frustración en una sociedad que posee unas altísimas expectativas de mejorar sus formas de vida bajo su mandato.
- Los reformistas dentro del aparato de gobierno, aunque sean la inmensa mayoría, no podrán controlar el poder y hacer los cambios que la sociedad desea para salir de la miseria y la incertidumbre en la que vive el país. Llevan demasiado tiempo arrodillados y aplaudiendo y están dominados por la capacidad de intimidación de la cúpula dirigente.
- El pueblo llano -esos diez millones de cubanos de una población de algo más de once- tampoco es un factor del que podemos esperar una actuación desencadenante de una verdadera transición. El estado anímico que prevalece en el país es una combinación entre la indiferencia, la desesperanza y el “sálvese el que pueda”, es decir, la receta perfecta para la parálisis colectiva. El pueblo llano aprendió a no creer en el gobierno ni en la oposición, y sospecha de todo discurso político y de toda construcción teórica. Su principal objetivo, tal vez su único objetivo, es resolver, vivir mejor. Por eso, su norte suele ser, precisamente, el norte.
- Los demócratas de la oposición tienen un peso específico más moral que real. El hecho de que no figuren en ninguna de las instituciones oficiales y de que les esté vedado el contacto con las masas, provoca que no puedan poner en marcha ningún proceso de cambios, aunque la labor que realizan y los inmensos sacrificios que hacen -en los que a veces pierden la vida- sí fomenta la atmósfera para que, en su momento, llegue la ansiada transición.
- Hugo Chávez no parece ser un factor destinado a una larga vida política en América Latina. Su peso internacional depende del precio del petróleo, no de sus virtudes personales ni de su ejemplo como gobernante. La alianza que mantiene con los gobiernos de Bolivia, Ecuador y Nicaragua es muy precaria. Su propia autoridad sobre los venezolanos se debilita progresivamente, como se demostró en el referéndum de diciembre de 2007. Las encuestas reflejan la existencia de un chavismo duro que apenas alcanza el 17% del censo, al que se suma otra zona de apoyo, más blanda, aproximadamente de las mismas proporciones: o sea, apenas lo respalda un tercio de los venezolanos. Su sueño de convertir al eje Caracas-La Habana en el reemplazo de Moscú con el socialismo del siglo XXI se va desmoronando poco a poco. Chávez, además, no tiene influencia en Cuba. Es al revés: él es un prisionero-cliente de los muy eficaces servicios de inteligencia que le proporciona el gobierno cubano.
- Estados Unidos tampoco tiene cómo acelerar los cambios en Cuba, pero, a la espera de la circunstancia propicia, lo más prudente sigue siendo mantener la estrategia de contención que ya le dio resultado durante la guerra fría frente a la URSS:
- Ayudar a los demócratas de la oposición interna y externa, como en su momento hicieron con los disidentes del bloque del Este, para que no sean barridos por el aparato totalitario y puedan servir al país cuando llegue el momento de la transición.
- Mantener las transmisiones de Radio y TV Martí para que la población de la Isla tenga acceso a informaciones objetivas sobre la realidad contemporánea frente a la propaganda incesante del totalitarismo.
- Forjar lazos con la Unión Europea y Canadá para presentar un frente común ante la dictadura que presione en dirección de los cambios democráticos y el respeto por los derechos humanos.
- Ofrecerles ayuda generosa a los cubanos para cuando llegue la “hora cero”, de manera que la población pueda estar segura de que sus condiciones de vida van a mejorar sustancialmente desde el momento en que comiencen los cambios.
El desenlace
¿Cómo terminará la larga era del castrismo? Mi pronóstico es que, tras la muerte de Fidel, Raúl Castro, o sus sucesores -dado que Raúl es un anciano de 77 años-, ante el continuado desastre material del país, ya sin legitimidad y carentes del aura protectora que proporcionan los dictadores carismáticos -desde Franco a Trujillo, pasando por el paraguayo Stroessner-, como sucedió en Europa del Este, y aún en la España post-franquista, se verán obligados a afrontar el inapelable desmantelamiento de un sistema disparatado en el que ya nadie cree. En ese momento, quien ocupe el poder en La Habana tendrá ante sí dos opciones:
- La primera, abrir el juego democrático ampliando los márgenes de participación a toda la sociedad, incluidos los demócratas de la oposición, como, grosso modo, ocurrió en Europa, aun a sabiendas de que a medio o largo plazo perderán el poder, aunque ya saben que hay vida después del comunismo, como se ha comprobado hasta la saciedad.
- Y la segunda, hacer eso mismo, pero reservándose el control de las Fuerzas Armadas para tutelar el proceso de cambios, como garantía de que no se producirán revanchas, tal y como sucedió en Nicaragua tras la derrota de los sandinistas o en Chile cuando Pinochet perdió el referéndum.
¿Qué sucedería si no ocurre nada de esto y el gobierno opta por mantener el poder por la fuerza, en medio del descrédito del sistema y de la inconformidad casi total de la población? Tal vez, entonces el desenlace será violento e incontrolable. Un día, probablemente en los cuarteles, un grupo de hombres armados intentará iniciar a tiros los cambios que el gobierno, actuando irracional y cobardemente, se negaba a afrontar. A partir de ese momento, cualquier cosa podrá acaecer, incluido el temido y evitable baño de sangre que no se merecen los pobres cubanos tras tantas décadas de sufrimiento y frustraciones. Esperemos que, al menos por una vez, los cubanos actúen razonablemente.
[1] Al Magreb en 1963 para combatir a Marruecos en su guerra contra Argelia; a Angola en 1975 para consolidar a la facción prosoviética tras la retirada de Portugal, y a Somalia, al Ogadén, en 1977 para ayudar a los comunistas etíopes dirigidos por Mengistu.
[2] Lo que sigue es una nota de prensa transmitida desde La Habana por Martha Beatriz Roque Cabello el 28 de junio de 2008: Golpizas, arrestos, pogromos, se intensifican en la capital cubana. Intento de opositores de manifestarse pacíficamente en “La palaza de la revolución” abortado violentamente por las fuerzas represivas con golpizas y detenciones. Antecedentes: Nota de Prensa No. 20, donde se explicaba que de resultar un engaño la visita que le iban a dar a Iris Pérez Aguilera, continuarían la protesta en Ciudad de La Habana, por lo que salieron de la prisión de Agüica en Colón, con destino a la capital un grupo de disidentes formado por Jorge Luis García Pérez Antúnez, Iris Pérez Aguilera, Ernesto Medero Rozarena, Yunieski García López, Lázaro Alonso Román e Idania Yanes Contreras. Llegaron a la Habana sobre las 7 de la noche y comenzaron a deambular por las calles, se dividieron en dos partes. El plan que tenían era manifestarse en la Plaza de la Revolución a las 7am del día 27 de junio, acompañados de otras personas de provincia, de las cuales algunas llegaron y fueron detenidas, y otras no pudieron llegar. En total están involucrados en los hechos, 25 personas que se han podido detectar con sus nombres. Cerca de las dos de la madrugada fueron detenidos en la intersección de Ayestarán, Infanta y Carlos III. Se encontraban Iris Pérez Aguilera, Jorge Luis García Pérez Antúnez, Yuniesky García López, Alcides Rivera Rodríguez, Guillermo Fariñas Hernández, e Idania Yanes Contreras. Estaban rodeados; contaron 14 motos y 18 automóviles y detectaron un pequeño ómnibus blanco, marca Mercede Benz con un rótulo del Palacio de las Convenciones que los estaba filmando. De un auto marca Citroen color vino, chapa HDA975, se bajaron varios oficiales, entre ellos una mujer y les dijeron que estaban detenidos. Antúnez les preguntó qué cuál delito estaban cometiendo para ser detenidos, que no estaban haciendo nada, que si por las calles de Cuba no se podía caminar. Se abalanzaron sobre ellos y al primero que le dieron y le hicieron llave fue a Yunieski García López, que de una bofetada le partieron la boca. A los gritos de ¡Asesinos! de las mujeres, dos oficiales vestidos de verde olivo, les taparon la boca. El grupo salió del lugar en seis carros, un disidente en cada auto, hicieron varias paradas y los redujeron a 5. A Guillermo Fariñas Hernández, por orden de un teniente coronel de la Seguridad del Estado, lo esposaron con las manos atrás y dos policías se le sentaron cada uno en un muslo. Le estaban dando golpes y lo escupían, ninguno tenía puesto la chapilla. En Santa Isabel de las Lajas se le entumeció el lado izquierdo y le comenzó a dar dolor en el pecho y pararon para que una doctora que iba en la comitiva le tomara la presión y le pusieron una nitroglicerina debajo de la lengua. La doctora dio orden de que se bajaran de encima de él, pero el teniente coronel llegó y les dijo: “No se bajan nada, síganlo “apeñuncando” a ver si se muere. A Fariñas lo condujeron hacia la Seguridad del Estado y el resto fueron dejados cerca de sus casas. Por otro lado, dieron un Acto de Repudio en casa de Belinda Salas Tápares sobre la 1 de la tarde y subieron a su casa 26 efectivos de la Seguridad del Estado con orden de registro y orden de detención para: Carlos Michael Morales Rodríguez, Fidel Rodríguez García, Freddie Joel Martín Fraga, José Alberto Ocaña Salcines, Ernesto Medero Arrozarena y a Belinda Salas Tápanes. Javier Sol Díaz junto con Lázaro Joaquín Alonso Román, están desaparecidos ya que desde las 7 de la mañana llamaron por teléfono a Belinda que iban para su casa y no llegaron. Hubo también detenciones alrededor de la casa de Martha Crespo, en calle 15, entre 10 y 12 en el Vedado. De allí un grupo de disidentes salió a las 4 am de la mañana: Carlos Cordero, Amado Ruiz Moreno, Blas Fortún Martínez y Ramón y Andrés de Colón, Matanzas, (se desconocen sus apellidos) Donaida Pérez Paseiro, Alicia Martínez Guevara, Alejandro Gabriel Martínez Martínez, Julio Columbié Batista y Jorge Prieto Rodríguez. De algunos de ellos se desconoce su paradero.
[3] La última de esas encuestas fue realizada clandestinamente en abril de 2008, abarcó un universo de 587 personas, y la pagó el Instituto Republicano Internacional.
[4] Una buena descripción de esa actitud aparece recogida en la siguiente crónica del corresponsal del diario español El País en La Habana: Mauricio Vicent, “Oficio para listos”. El País, Madrid, 1 de julio 2008. En Pinar del Río circulan alrededor de 450 camiones y furgonetas privadas que consumen diesel. Pero en esta provincia cubana, con una población de 730.000 habitantes, sólo se venden 60 euros diarios de este combustible en la red de gasolineras del Estado. El dato lo divulgó el 16 de junio el semanario Trabajadores junto a esta tierna coletilla: “los especialistas razonan que detrás de esa gran incoherencia puede haber delito”.
Un mes antes, el diario Granma ofreció una detallada información sobre la crisis de la fábrica de conservas La Conchita. Fundada en 1937, en sus buenos tiempos La Conchita llegó a procesar 28 toneladas de tomate y 18 de guayaba por campaña, pero de pronto los cubanos se enteraron de que la isla importaba coco de Sri Lanka, guayaba de Brasil y tomate de China. ¿La causa? La incapacidad de las empresas agrícolas estatales de suministrar a la industria del enlatado frutas y verduras que en muchas ocasiones se pudren en los campos. En La Habana existen 12.000 contenedores de basura. Pero hacen falta 18.000. El problema es serio, pues cada año 1.000 de estos depósitos “quedan inutilizados”, decía Granma el 14 de abril. Una de las razones principales es que la gente roba las ruedas de los contenedores para hacer carretillas –en las ferreterías estatales no se comercializan ni carretillas ni este tipo de ruedas, y cuando se venden es a precios muy elevados -. El diario informó de que en los últimos meses han sido decomisadas “un grupo de estas carretillas” y que “a sus dueños les fueron impuestas severas multas”.
Analistas se preguntan hasta dónde llevará sus ‘reformas’ Raúl Castro
•julio 19, 2008 • Dejar un comentarioPor: Cuba Encuentro
Las reuniones de los diplomáticos y empresarios de La Habana son un hervidero de rumores, análisis y apuestas sobre hasta dónde llevará Raúl Castro sus incipientes medidas económicas —que no políticas— sin afrentar al convaleciente Fidel Castro, reportó EFE.
“Raúl es un pragmático que quiere hacer cambios para salvar la revolución, pero no podrá hacerlo mientras ‘éste’ viva”, dijo un diplomático europeo, en referencia al ex gobernante.
Algunos analistas y diplomáticos consideran que Raúl Castro, de 76 años, ya tiene el poder real y ha colocado a “su gente” en las cúpulas del gobierno y del Partido Comunista de Cuba (PCC), y que su hermano Fidel, de 81, ya no manda demasiado.
Citan como demostración un reciente Pleno del Comité Central del PCC en el que se creó una “Comisión” del Buró Político en la que figuran Raúl Castro y sus vicepresidentes, fusionando las cúpulas del gobierno y el aparato ideológico, en las que no está —por primera vez en medio siglo— Fidel Castro.
Otros, más escépticos, aseguran que el ex gobernante, que durante sus casi 50 años en el poder determinó hasta los detalles más cotidianos de sus compatriotas, sigue “vivito y coleando”, dirigiendo su propia sucesión, aunque no aparezca en público desde hace dos años.
Hay incluso quien sostienen que el actual proceso de cambios lo planificó el propio Fidel Castro hace ya un lustro, con su proverbial capacidad para la estrategia, y que hoy se sigue su guión.
Como el régimen cubano es tan hermético como una caja negra de avión, que sólo se abre cuando hay un accidente, es difícil saber quién tiene razón, en el caso de que alguna de esas alternativas la tenga.
Entre diplomáticos, empresarios, corresponsales e intelectuales crece el debate sobre si hay un verdadero cambio, como defienden algunos líderes europeos, o todo es “cosmética”, como denuncia Washington.
Respecto al sucesor del presidente estadounidense, George W. Bush, la mayoría opina que un triunfo de los demócratas favorecerá en Cuba a los sectores aperturistas y una victoria republicana apuntalará a los inmovilistas, pero que ese no será un factor crucial.
“Yo estoy esperanzado con Raúl. Creo que sabe que es necesario hacer cambios. Lo ha dicho. Ojalá pueda”, apuntó con prudencia un intelectual cubano que asegura que la mayoría de sus compatriotas confía en las medidas tomadas por el gobierno.
Hasta ahora, las “reformas” se han limitado a que los cubanos puedan volver a hospedarse en hoteles —lo cual les garantiza la Constitución pero estaba prohibido por el régimen desde los años noventa—, o comprar computadoras, teléfonos celulares y bicicletas eléctricas, todo ello en divisas, en un país donde el salario medio no supera el equivalente en moneda nacional a 17 dólares.
También hay cambios en el campo, para paliar la escasez de alimentos, y se espera que pronto los cubanos puedan viajar de un pueblo a otro o salir al exterior sin pedir permiso.
Entre tanto, una bloguera, Yoani Sánchez, que ni siquiera se considera disidente, no pudo viajar la semana pasada a Madrid a recoger el Premio Ortega y Gasset, que le otorgó el diario español El País.
Y cuando varias Damas de Blanco, mujeres familiares de presos políticos, intentaron en abril manifestarse pacíficamente en La Habana, les cayó encima el aparato estatal para disolverlas y repudiarlas.
Aún así, en ciertos círculos extranjeros de La Habana y en capitales europeas, muchos predican que los cambios deben apoyarse, porque pueden llevar eventualmente a una liberalización. Mientras, otros replican que son “bagatelas” que ofrece régimen para mantener el poder.




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